miércoles, 9 de septiembre de 2009

Sé parte de Jumex...o el secuestro que no fue secuestro


Son las 16:30 y en el aeropuerto de la ciudad de México está terminando como chusco sainete una historia que dos horas antes pintaba para tragedia o, de menos, para emergencia nacional: el "secuestro" de un avión de Aeroméxico por un fanático religioso-profeta- sicario-cantante boliviano, con una bomba que no era bomba.

Dicen que los mexicanos somos muy dados a las teorías de la conspiración, aquellas que tratan de explicar un acontecimiento histórico, político, social o popular, como resultado de un complot armado desde las altas esferas de poder para ocultar lo que verdaderamente ocurrió.

Ejemplos nos sobran: Salinas mandó matar a Colosio porque estorbaba sus planes para reelegirse; el Aburto que está preso no es el verdadero Aburto y, por tanto, no es el verdadero asesino, además, no actuó solo; el sistema "se cayó" en el '88 porque Cuauhtémoc Cárdenas fue quien realmente ganó la elección y ¡claro!, en el 2006 le "robaron" la elección al Peje... Así, hasta el infinito.

La historia del secuestro tuvo en vilo durante dos horas a todo el aparato de seguridad nacional, pero su desenlace -- con el piloto Ricardo Ríos y el secretario García de Luna vestidos de héroes-- deja más dudas que respuestas, aunque los protagonistas (pasajeros de la aeronave, usuarios del aeropuerto y curiosos) se hayan retirado orgullosos y embriagados con los cinco minutos de fama que les regalaron las televisoras.

PRIMERO. Se activan todas las alarmas porque tres bolivianos secuestran un avión ¡¡¡en México¡¡¡ ¿quién dio el dato de la nacionalidad en esos momentos de crisis?
Conforme el tiempo pasaba y las televisoras transmitían el aparatoso operativo en vivo y en directo, el número creció: los secuestradores eran seis, siete, ocho, nueve?? y pedían asilo político, por eso querían hablar con el presidente.

SEGUNDO. La nota se "desinfló" luego del rescate, pues supimos que los secuestradores no eran tres, ni seis, ni siete, sino uno. Uno. Un pobre loco, ex adicto, ex delincuente metido a predicador y aspirante a profeta. Uno solo, sin armas, con una bomba de juguete y una biblia.

José Mar Flores Pereyra , o Josmar, su nombre artístico, sólo quería informarle al presidente Felipe Calderón que había tenido una "revelación divina", y había visto que México será sacudido por un terremoto de gran intensidad, por lo que debíamos estar unidos.

¿Un terremoto más intenso que la inflación y el desempleo galopantes y la nueva cascada de impuestos que nos acaba de anunciar el gobierno federal? ¿con quién debemos unirnos? ¿con el presidente? ¿con el secretario García Luna, que reapareció triunfalmente luego de la renuncia-despido del procurador Medina Mora?

TERCERO. ¿Me puede alguien explicar cómo un pasajero burla los filtros de un aeropuerto como el de Cancún, y sube tranquilamente al avión llevando en su equipaje de mano con dos latas de jugo llenas de tierra, forradas con cinta adhesiva y llenas de alambres y foquitos conectados a un reloj digital?

Esos filtros son durísimos. Lo sabe todo el que ha viajado por avión después del 11/09/01.
A mí, no hace mucho, en ese mismo aeropuerto y a punto de abordar, me hicieron documentar aparte unas méndigas pincitas de depilar, estilo tijerita, de no más de cuatro centímetros de largo, que llevaba sin darme cuenta en mi equipaje de mano, ¡¡¡¡porque están catalogadas como objeto peligroso!!!!!!!


CUARTO. Casualmente, -- o sospechosamente, como quieran-- un especialista de Aeroméxico en el manejo de amenazas de bomba y emergencias, que viajan al azar en los vuelos de la empresa, estaba precisamente en éste avión y asesoró en el rescate.

QUINTO. Que la mera intervención del secretario García Luna, con la mediación del piloto, bastó para convencer al loquito, en menos de una hora, de olvidar sus exigencias de sobrevolar siete veces el espacio aéreo del Distrito Federal y hablar con Calderón, para permitir que la nave aterrizara ylos pasajeros fueran liberados .

¿De verdad? ¿el secretario y un piloto? ¿no un experto, como en otros países donde los secuestros de aviones "sí son una cosa seria" como me comentó incrédula una colega española? :
-"Que el avión no puede sobrevolar porque no tiene suficiente combustible"-, dijo el piloto. Y el secuestrador aceptó.
-Niños y mujeres primero"-, pidió el valiente secretario desde la torre de control y el secuestrador aceptó de nuevo. Así, simplemente, sin que se cumpliera ninguna de sus demandas y nadie saliera herido.

Si la mula no era arisca, la hicieron, decía mi abuela, que en paz descanse. No es que uno sea desconfiado, pero cuando tantas casualidades se juntan no queda sino sospechar que no es casualidad.

Por lo menos, el loquito podrá cantar y predicar en la cárcel y, si le queda tiempo, tal vez se anime a enviar su historia para la campaña de Jumex en internet Todos tenemos una historia con Jumex. Hasta le podría ayudar con el principio: "No era explosivo, eran dos latas de Jumex que llené de tierra y les puse unas lucecitas". Creo que ganaría el premio.
A lo mejor es más ambicioso y escribe un libro. En este país sería todo un best-seller.

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